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09092026ESPLa fibrilación auricular detectada mediante dispositivos se ha convertido en un importante desafío para la práctica clínica, debido a que los episodios identificados por dispositivos cardíacos pueden ser asintomáticos y no necesariamente equivalen a una fibrilación auricular clínicamente diagnosticada. En este contexto, el estudio analiza la evidencia de los ensayos ARTESiA y NOAH-AFNET 6 para evaluar los beneficios y riesgos de la anticoagulación en pacientes con fibrilación auricular subclínica. Los resultados muestran que los anticoagulantes orales directos pueden disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, pero también incrementan la probabilidad de hemorragias mayores, por lo que la decisión de iniciar tratamiento debe considerar el riesgo individual de cada paciente y no únicamente la duración o frecuencia de los episodios detectados. ARTESiA evidenció una reducción de los accidentes cerebrovasculares o embolias sistémicas con apixabán frente a aspirina, mientras que NOAH-AFNET 6 no encontró una reducción significativa en su desenlace cardiovascular compuesto con edoxabán y registró un mayor riesgo de muerte o hemorragia mayor. En conjunto, estos resultados muestran que el riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con fibrilación auricular detectada por dispositivos suele ser relativamente bajo, mientras que el beneficio de la anticoagulación puede variar considerablemente entre individuos. Por esta razón, los autores destacan la importancia de confirmar primero que el episodio detectado corresponde realmente a fibrilación auricular, analizar sus características y evolución, valorar antecedentes como accidente cerebrovascular o ataque isquémico transitorio, enfermedad vascular, insuficiencia cardíaca y función renal, además de considerar el riesgo de sangrado y las preferencias de cada paciente.

El estudio también señala que los seis minutos utilizados como criterio de inclusión en los ensayos no deben interpretarse como un umbral universal para iniciar anticoagulación, ya que actualmente no existe una duración o carga de fibrilación auricular que por sí sola determine la necesidad de tratamiento. Asimismo, debido a que los episodios pueden aumentar en frecuencia o duración y progresar hacia una fibrilación auricular clínica, se resalta la importancia del seguimiento y la reevaluación periódica. A partir de esta evidencia, los autores proponen un enfoque de beneficio clínico neto que busca equilibrar el riesgo de eventos tromboembólicos frente al riesgo de sangrado, incorporando tanto la evidencia científica como las características clínicas y las preferencias del paciente. Esta propuesta es conceptual y aún requiere validación, pero plantea una perspectiva orientada hacia decisiones terapéuticas individualizadas. El trabajo cuenta con la participación de los investigadores del CISeAL Jordan Llerena-Velastegui y Ruth Jimbo-Sotomayor, junto a otros expertos y aporta al análisis de una problemática relevante para la toma de decisiones en salud.

Un dato que llama la atención: los ensayos analizados muestran que, en pacientes con fibrilación auricular detectada por dispositivos, el riesgo de accidente cerebrovascular sin anticoagulación se sitúa cerca del 1% por año. Sin embargo, aunque los anticoagulantes pueden reducir los accidentes cerebrovasculares isquémicos, también aumentan el riesgo de hemorragias mayores. Esto evidencia que la decisión de tratar no depende únicamente de detectar un episodio de fibrilación auricular, sino de encontrar un equilibrio entre sus posibles beneficios y riesgos.

Conoce más sobre esta investigación y revisa el artículo completo en el siguiente enlace:

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0146280626001714