El siguiente estudio analizó la calidad de vida relacionada con la salud en pacientes ecuatorianos con esclerosis múltiple (MS, por sus siglas en inglés) y trastorno del espectro de neuromielitis óptica (NMOSD, por sus siglas en inglés), así como su asociación con ansiedad, depresión, fatiga y discapacidad. La investigación se desarrolló en el Hospital Carlos Andrade Marín de Quito entre marzo y junio de 2025, incluyendo a 151 pacientes, de los cuales 117 correspondían a MS y 34 a NMOSD. El trabajo contó con la participación de la investigadora del CISeAL Ruth Jimbo-Sotomayor. Los resultados evidenciaron que los pacientes con NMOSD presentaron una calidad de vida significativamente más afectada en comparación con los pacientes con MS, especialmente en los componentes físico y mental evaluados mediante la escala MSQOL-54. Los dominios más comprometidos fueron las limitaciones físicas y emocionales, el dolor, la función social y la función sexual. Asimismo, el estudio mostró que la discapacidad neurológica fue considerablemente mayor en los pacientes con NMOSD, quienes registraron puntajes EDSS más altos, confirmando el carácter más discapacitante de esta enfermedad frente a la esclerosis múltiple. En ambos grupos predominó el sexo femenino y la población mestiza, hallazgo relevante dentro del contexto epidemiológico latinoamericano.
El análisis también evidenció una alta frecuencia de ansiedad y depresión en ambas enfermedades, aunque con mayor severidad en los pacientes con NMOSD. Mientras que en MS predominó la ansiedad leve, en NMOSD fueron más frecuentes los cuadros moderados y severos. De igual manera, la depresión se presentó con mayor frecuencia en NMOSD, principalmente en niveles leves y moderados. Se identificó una correlación negativa significativa entre los niveles de ansiedad y depresión con la calidad de vida, indicando que el deterioro emocional impacta directamente en el bienestar físico y mental de los pacientes. Además, la discapacidad mostró una relación inversa con la calidad de vida, especialmente en el componente físico, reafirmando que el avance de la enfermedad repercute en la funcionalidad y autonomía de las personas afectadas. La fatiga también se asoció con menor calidad de vida en pacientes con MS, aunque esta relación no fue significativa en NMOSD.
El estudio destaca la importancia de evaluar integralmente los factores físicos y psicológicos en enfermedades desmielinizantes crónicas, especialmente en contextos latinoamericanos donde existe poca evidencia científica sobre estas patologías. Los hallazgos aportan información valiosa para comprender cómo la ansiedad, la depresión, la discapacidad y la fatiga influyen en la percepción de bienestar de los pacientes ecuatorianos con MS y NMOSD. Además, la investigación evidencia la necesidad de fortalecer estrategias de atención multidisciplinaria que incluyan apoyo neurológico, psicológico y social para mejorar la calidad de vida de estos pacientes. Finalmente, el trabajo constituye uno de los primeros estudios realizados en Ecuador sobre calidad de vida en NMOSD y aporta evidencia regional relevante para futuras investigaciones y el diseño de intervenciones de salud orientadas a poblaciones latinoamericanas.
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https://www.frontiersin.org/journals/neurology/articles/10.3389/fneur.2026.1721735/full

