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La Dra. Venus Medina Maldonado participó en una investigación que evaluó las propiedades psicométricas y la estructura de relaciones del cuestionario abreviado de Experiencias Adversas en la Infancia relacionadas con abuso (ACE-ASF) en personas homosexuales y heterosexuales de Ecuador. El estudio incluyó a 520 participantes y tuvo como objetivo determinar si esta herramienta permite medir de forma confiable y válida las experiencias de abuso físico, emocional y sexual sufridas durante la infancia, así como explorar cómo estas experiencias se relacionan con la percepción del maltrato en las relaciones afectivas durante la adultez.
Los resultados demostraron que el ACE-ASF presenta una elevada consistencia interna y una estructura compuesta por dos dimensiones claramente definidas: abuso físico-emocional y abuso sexual. Además, se comprobó que el instrumento mantiene su validez y estabilidad independientemente de la orientación sexual y de variables relacionadas con la percepción de abuso, como sentir miedo, sentirse atrapado o percibirse maltratado en una relación. Estos hallazgos respaldan el uso de la escala como una herramienta sólida para la evaluación de experiencias traumáticas en diferentes contextos y poblaciones.
El siguiente estudio en el que participó la investigadora del CISeAL Venus Medina, analiza cómo las mujeres ecuatorianas perciben el acompañamiento de enfermería y el uso de estrategias no farmacológicas para aliviar el dolor durante el parto. A través de un enfoque cualitativo desarrollado en el Hospital Gineco Obstétrico Pediátrico de Nueva Aurora, en Quito, se recopilaron las experiencias de 21 mujeres en puerperio inmediato, evidenciando que intervenciones como la respiración guiada, la deambulación, la esferodinamia, la musicoterapia y el apoyo emocional contribuyeron significativamente a transformar el parto en una experiencia más tolerable, segura y humanizada. Los hallazgos muestran que las participantes no solo percibieron una disminución del dolor y la ansiedad, sino también una mayor sensación de autonomía, tranquilidad y conexión con sus recién nacidos.
El siguiente estudio analizó la calidad de vida relacionada con la salud en pacientes ecuatorianos con esclerosis múltiple (MS, por sus siglas en inglés) y trastorno del espectro de neuromielitis óptica (NMOSD, por sus siglas en inglés), así como su asociación con ansiedad, depresión, fatiga y discapacidad. La investigación se desarrolló en el Hospital Carlos Andrade Marín de Quito entre marzo y junio de 2025, incluyendo a 151 pacientes, de los cuales 117 correspondían a MS y 34 a NMOSD. El trabajo contó con la participación de la investigadora del CISeAL
El cambio climático se ha consolidado como uno de los principales desafíos para la salud pública global, con impactos crecientes sobre los sistemas sanitarios y una demanda urgente de profesionales capacitados para enfrentarlos. En este contexto, el estudio analiza cómo los programas de formación médica de pregrado en Ecuador han incorporado (o no) esta temática entre 2019 y 2024, así como el rol que han asumido las asociaciones estudiantiles frente a estas brechas. Con la participación de nuestras investigadoras del CISeAL, Damary Jaramillo-Aguilar, Anita G. Villacís y Katherine Simbaña-Rivera, se evidencia que, pese al reconocimiento internacional y nacional de la relevancia del cambio climático, su integración en la educación médica sigue siendo limitada, fragmentada y mayoritariamente indirecta.
El análisis de las desigualdades en salud en América Latina requiere ir más allá de las diferencias biológicas y considerar cómo factores sociales como el género, la etnicidad y las condiciones de vida configuran de manera conjunta los resultados en salud. En este contexto, el estudio en el que participa nuestra investigadora principal del CISeAL, la Dra. Ana Lucía Moncayo, aborda de forma integral la relación entre los determinantes sociales y la presencia de enfermedades crónicas en Brasil, Ecuador y México, utilizando modelos de aprendizaje automático que permiten identificar patrones complejos y no lineales que suelen pasar desapercibidos en enfoques tradicionales. Los hallazgos evidencian que variables como la ocupación y la educación tienen un rol central, aunque con efectos diferenciados según el género: la ocupación resulta más determinante en hombres, posiblemente por su relación con la estabilidad económica y el rol social de proveedor, mientras que la educación tiene un mayor peso en mujeres, asociándose con prácticas de autocuidado, mayor conciencia sobre la salud y un uso más frecuente de servicios médicos.