
El artículo, liderado por Katherine Simbaña-Rivera y desarrollado con el apoyo de Damary S. Jaramillo-Aguilar, Ruth Jimbo-Sotomayor, Jhon Paul Guerrero-Gonzalez y Xavier Sánchez, investigadores del CISeAL, junto con otros expertos, analiza la preparación y respuesta del sistema de salud ecuatoriano frente a la actividad volcánica ocurrida entre los años 2000 y 2024, en un país caracterizado por una alta exposición a este tipo de amenazas naturales. A partir de una revisión documental exhaustiva de fuentes institucionales, normativas, científicas y de literatura gris, el estudio examina los principales eventos eruptivos registrados en los volcanes Tungurahua, Cotopaxi, Sangay y Reventador, así como los impactos sanitarios y las acciones implementadas por las instituciones responsables de la gestión del riesgo y la salud pública.
El análisis evidencia que las erupciones volcánicas han generado efectos significativos sobre la salud de las poblaciones expuestas, incluyendo afecciones respiratorias, oculares, dermatológicas, gastrointestinales y psicosociales, además de impactos indirectos asociados a la contaminación de fuentes de agua, la inseguridad alimentaria, la interrupción de servicios básicos y la afectación de los medios de vida. Si bien el país cuenta con capacidades técnicas consolidadas para el monitoreo volcánico y con un marco normativo que reconoce la gestión del riesgo como un componente esencial del bienestar poblacional, persisten importantes brechas en la integración de esta información en la planificación sanitaria, en la vigilancia epidemiológica post-evento y en la evaluación sistemática de las intervenciones implementadas.
El diagnóstico de la sífilis continúa basándose en dos tipos de pruebas serológicas: las no treponémicas (NT), empleadas como tamizaje inicial, y las treponémicas (T), utilizadas como confirmatorias. No obstante, la relación entre ambas y su capacidad para detectar la infección de manera precisa sigue siendo objeto de análisis, especialmente en contextos donde la seguridad transfusional es crítica. Con este propósito, Verónica Aguaiza, Bq y Rosa Chiriboga, MPH, del equipo de la Unidad de Referencia para Bancos de Sangre (URBS), evaluaron 384 muestras inicialmente reactivas mediante VDRL, sometiéndolas posteriormente a VDRL, ELISA, CLIA y FTA-ABS como referencia confirmatoria. El estudio evidenció que la concordancia entre pruebas NT y T fue moderada, alcanzando porcentajes entre el 76 % y el 83 %, y que esta concordancia disminuyó aún más frente a la FTA-ABS, con valores entre el 44,2 % y el 61,9 %. Aunque todas las pruebas mostraron altas sensibilidades, surgieron diferencias determinantes en su valor predictivo: VDRL presentó la mayor tasa de falsos positivos (hasta 94,52 %), mientras que la prueba treponémica automatizada CLIA obtuvo el mejor valor predictivo positivo (95,27 %) y el desempeño global más sólido.
Nuestra investigadora principal, la Dra. Ana Lucía Moncayo, junto con la Dra. Julia M. Pescarini del Centro de Integração de Dados e Conhecimentos para Saúde (Cidacs) - Brasil, fueron parte de un estudio colaborativo en el que comparten la primera autoría y la autoría de correspondencia. El artículo, publicado en PLOS Global Public Health, lleva por título “Implementation and effects of social protection programs for children, older adults, and people with disabilities in Brazil and Ecuador: A scoping review”. Este trabajo forma parte del proyecto SEDHI (Social and Environmental Determinants of Health Inequalities) y analiza cómo se han implementado y cuáles han sido los efectos de los programas de protección social en Brasil y Ecuador dirigidos a niños, personas mayores y personas con discapacidad que viven en situación de pobreza. La revisión aborda la relación entre pobreza y salud en América Latina, donde la desigualdad histórica ha impulsado la creación de políticas como Bolsa Familia en Brasil o el Bono de Desarrollo Humano en Ecuador, que han contribuido a reducir la pobreza y mejorar indicadores de educación, inclusión económica y salud, aunque persisten brechas de cobertura y sostenibilidad.
El estudio constituye el primer reporte de la microbiota bacteriana intestinal de Panstrongylus chinai, un vector secundario de la enfermedad de Chagas en el sur del Ecuador. Este trabajo fue desarrollado por el equipo del CISeAL bajo la dirección de la Dra. Anita Villacís, con el objetivo de caracterizar la diversidad microbiana presente en el intestino de esta especie y explorar su posible relación con la transmisión de Trypanosoma cruzi.
La investigación liderada por el Dr. Denis Sereno, investigador del IRD (Institut de Recherche pour le Développement), en colaboración con el Dr. Mario Grijalva y la Dra. Anita Villacís, investigadores principales del CISeAL, aborda un desafío emergente en la salud pública global: la diversidad y el comportamiento de especies no convencionales de Leishmania que provocan infecciones tanto en humanos como en animales.